marzo 14, 2025
Mujeres en la ciencia: romper barreras y construir futuro

Emily Robinson
Responsable de Ciencias
“La ciencia no es un juego de niños ni de niñas. Es el juego de todos. Se trata de dónde estamos y hacia dónde vamos.” Esta sencilla pero poderosa cita de Nichelle Nichols, actriz estadounidense conocida por su papel como la teniente Uhura en Star Trek, refuerza la idea de que la igualdad y la diversidad son fundamentales en STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas). Su influencia trascendió su personaje en la pantalla. Entre 1977 y 2015, colaboró con la NASA para ayudar en la captación de mujeres y personas de grupos étnicos minoritarios para convertirse en astronautas. En 2023 se creó la Nichelle Nichols Foundation con el objetivo de seguir promoviendo la diversidad en el ámbito STEAM.
Muchos de nosotros conocemos la historia de científicas de renombre como Marie Curie y Rosalind Franklin.
Marie Curie, a quien se le prohibió asistir a la Universidad de Varsovia por ser mujer, se trasladó a París, donde estudió Física y Ciencias Matemáticas. Allí realizó sus innovadores descubrimientos de los elementos radiactivos Polonio y Radio, con el apoyo de su marido, Pierre Curie. A lo largo de su carrera, se enfrentó a numerosos desafíos debido a la desigualdad de género. De hecho, su esposo insistió en que compartieran el Premio Nobel de Física en 1903 por el descubrimiento de la radiactividad espontánea, ya que inicialmente se había propuesto que solo Pierre y Henri Becquerel lo recibieran.
Rosalind Franklin también sufrió discriminación de género desde temprana edad, ya que su padre la desalentó de interesarse por la ciencia al considerar que no era una carrera para mujeres. Durante su vida adulta, sufrió sexismo por parte de su supervisor y compañeros de investigación. Produjo imágenes de difracción de rayos X que fueron cruciales para comprender la estructura de doble hélice del ADN. Sin embargo, su trabajo no fue debidamente reconocido. James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins utilizaron sus datos sin su conocimiento ni permiso y recibieron el Premio Nobel por el descubrimiento de la estructura molecular del ADN en 1962.
Estas mujeres inspiradoras, junto con muchas otras, lograron grandes avances en la participación de la mujer en la ciencia y demostraron que su capacidad es igual a la de los hombres. No obstante, sufrieron una considerable discriminación a lo largo de su vida debido a su género y su carrera. A pesar de los desafíos, también contaron con el apoyo de algunos colegas masculinos. Por ejemplo, John Bernal, mentor de Franklin, fue un firme defensor del papel de las mujeres en la ciencia y promovió activamente la igualdad de género dentro del sector, contribuyendo así a una comunidad científica más diversa e inclusiva.
Desafortunadamente, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas y se enfrentan a sesgos de género negativos en STEAM. En un artículo de la ONU titulado “La falta de igualdad de género en la ciencia es un problema de todos”, se señala que las mujeres ganan menos, reciben subvenciones de investigación más pequeñas, obtienen menos reconocimiento por parte de sus colegas y representan solo el 12 % de los miembros de las academias nacionales de ciencias.
Los estereotipos que presentan las carreras científicas como ámbitos dominados por hombres han contribuido históricamente a que menos mujeres sigan estas trayectorias. En lugar de verse influenciadas por estos estereotipos o sesgos de género, las elecciones profesionales deberían basarse en las pasiones individuales. El término STEAM abarca una amplia gama de campos, lo que aumenta la probabilidad de que exista una disciplina científica adecuada a cada interés personal. Por ejemplo, un estudiante interesado en la moda podría considerar una carrera como científico textil, responsable de crear materiales innovadores que combinen funcionalidad y estética. Un apasionado del golf comprendería que pequeños avances en materiales y equipamiento, junto con una mejor comprensión biomecánica, pueden optimizar el rendimiento. Fomentar que las mentes jóvenes exploren los principios científicos detrás de sus intereses podría permitirles descubrir oportunidades profesionales que nunca imaginaron posibles.
Como sociedad global, debemos aprovechar el conocimiento y las habilidades de todos los miembros de la comunidad; al promover la diversidad y la inclusión, se multiplican las posibilidades de éxito. Como dijo Audrey Azoulay, directora general de la UNESCO: “Las mujeres necesitan la ciencia, y la ciencia necesita a las mujeres. Solo aprovechando todas las fuentes de conocimiento y talento podremos liberar el verdadero potencial de la ciencia y afrontar los desafíos de nuestro tiempo.”