Kym Wythe

Coordinadora de Infantil

 

¿Sabías que…?
¡Los niños están hasta un 20 % más implicados cuando aprenden al aire libre en comparación con los entornos tradicionales de aula!

Cuando los niños salen al exterior, el aprendizaje deja de ser algo que simplemente se les ofrece. En su lugar, se convierte en algo que ellos mismos crean activamente. Las aulas al aire libre son perfectas para el aprendizaje liderado por el niño, donde la curiosidad, el movimiento y la exploración toman la iniciativa.

Por qué es importante el aprendizaje al aire libre

Las investigaciones muestran de forma constante que el aprendizaje al aire libre mejora la concentración, la motivación y la participación. Los niños que pueden tomar decisiones sobre su juego y su exploración suelen mantenerse implicados durante más tiempo y profundizar más en sus experiencias de aprendizaje.

Por ejemplo, un estudio de O’Brien y Murray (2007)1 descubrió que los niños que participaban en programas al aire libre dirigidos por ellos mismos mostraban mayores habilidades de resolución de problemas y más interacción social que aquellos que realizaban actividades estructuradas en interiores. Los espacios al aire libre despiertan de forma natural la curiosidad e invitan a los niños a explorar a su manera.

¿Qué es el aprendizaje liderado por el niño?

En los entornos de Educación Infantil, el aprendizaje liderado por el niño ocurre cuando los niños inician su propio juego y aprendizaje basándose en sus intereses. Ellos deciden qué explorar, cómo participar y cuánto tiempo dedicar a cada actividad.

Los educadores observan, apoyan y amplían el aprendizaje en lugar de dirigirlo. Este enfoque da a los niños protagonismo en su aprendizaje, fomentando la confianza y la independencia.

Aprendizaje liderado por el niño en entornos al aire libre

Los entornos al aire libre ofrecen el contexto ideal para el aprendizaje liderado por el niño, ya que invitan de forma natural a la exploración y al juego autónomo. En la práctica, el aprendizaje liderado por el niño en el aula al aire libre permite que los niños sigan sus propios intereses mientras participan en experiencias significativas. La investigación de Helen Bilton (2010)2 demuestra que los entornos al aire libre promueven mayores niveles de implicación, competencia física y bienestar, reforzando la importancia de ofrecer oportunidades diarias de aprendizaje al aire libre.

En nuestro entorno de Educación Infantil, el aprendizaje al aire libre es una parte esencial de nuestro currículo. Nuestros alumnos tienen acceso diario a oportunidades de aprendizaje en el exterior. Para nosotros, es fundamental planificar y organizar cuidadosamente los espacios exteriores para facilitar experiencias ricas y lideradas por los propios niños. Proporcionamos materiales sueltos, recursos abiertos, materiales naturales y espacios flexibles que animan a los niños a explorar, crear, resolver problemas y asumir riesgos de forma controlada.

Nuestro entorno exterior está cuidadosamente organizado en áreas con un propósito claro que promueven la exploración, la creatividad, la independencia y, sobre todo, el desarrollo de la capacidad de iniciativa de los niños, una prioridad clave en nuestro colegio. Cuando veo a los niños mostrando esa capacidad de iniciativa, me sorprende su confianza e independencia: la forma en que toman decisiones, resuelven problemas y asumen la responsabilidad de sus acciones.

Nuestra cocina de barro ofrece oportunidades para el juego imaginativo, donde los niños utilizan recursos naturales como hojas, ramas, piedras y hierbas para crear sus propias recetas y pociones. Esta zona favorece el desarrollo del lenguaje y la comunicación, la cooperación y la exploración sensorial.

En nuestra zona de construcción, los niños tienen acceso a una amplia variedad de materiales sueltos para diseñar y construir casas, coches, castillos y sus propias estructuras imaginativas. Esto fomenta la resolución de problemas, el trabajo en equipo, el pensamiento matemático temprano y la resiliencia mientras prueban y adaptan sus ideas.

Nuestras zonas de arena y agua invitan a los niños a investigar la textura, la capacidad, el movimiento y el cambio. A través de verter, mezclar, medir y transportar, los niños desarrollan curiosidad científica y comprensión matemática temprana de una forma práctica.

También proporcionamos recursos para el desarrollo físico que permiten a los niños diseñar y construir sus propios circuitos de obstáculos. Al mover tablones, cajas y neumáticos, desarrollan fuerza, equilibrio, coordinación y confianza, mientras aprenden a evaluar y gestionar el riesgo de forma segura. Nuestras bicicletas fomentan el juego cooperativo, ya que los niños deben comunicarse y trabajar juntos: uno pedalea mientras otros empujan.

En todas las áreas, los niños tienen la oportunidad de liderar su propio aprendizaje. Los adultos observan, apoyan y amplían el juego mediante preguntas reflexivas y momentos de pensamiento compartido, garantizando que el entorno exterior siga siendo liderado por el niño y al mismo tiempo intencional y significativo. Este es también un momento excelente que aprovechamos para observar los intereses de los niños y planificar en consecuencia.

Conclusión

El aprendizaje liderado por el niño en el aula al aire libre ofrece experiencias ricas, atractivas y significativas para el desarrollo de los más pequeños. Al dar un paso atrás y permitir que los niños lideren, los educadores pueden fomentar la curiosidad, la independencia y la resiliencia, al mismo tiempo que apoyan los objetivos de aprendizaje del currículo internacional británico de Educación Infantil.

Para nosotros, apostar por el aprendizaje al aire libre dirigido por los niños es una forma poderosa de formar alumnos seguros, capaces y curiosos.

 

  1. https://ncn.ie/wp-content/uploads/2023/03/Forest-School-and-its-impacts-on-young-children_OBrien_Murray-2007.pdf
  2. https://aurora.upsi.edu.my/wp-content/uploads/Outdoor-Learning-in-The-Early-Years.pdf